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Desde las altas montañas de Veracruz hasta el Tepeyac2018-06-08 12:54:29
*Peregrinación de la Diócesis de Orizaba.
 
Ciudad de México.- Una fiesta de alegría y esperanza dibujó la Diócesis de Orizaba peregrinando desde la zona de las altas montañas del estado de Veracruz, para llegar ante la Virgen de Guadalupe presentando gozos y esperanzas.

 

Fue una oración hecha fiesta con la danza  indígena “12 Pares” de Necoxtla, los seminaristas, religiosas, sacerdotes y laicos, encabezados por Monseñor Eduardo Cervantes Merino, iban rezando el Santo Rosario desde la glorieta de Peralvillo hasta la Insigne Basílica, meditando realidades sociales de los ambientes indígena, campesino y urbano.

 

Por el camino, se sumaron más peregrinos “se fue nutriendo de todos la peregrinación en el caminar, porque la Iglesia se hace caminando, no encerrada, se construye saliendo y participando. Cada quien buscaba su parroquia y su decanato porque no basta ser solamente pueblo”, describió el Obispo Eduardo Cervantes Merino felicitando a danzantes y fieles de la Diócesis que gobierna.

 

Ya en la Basílica de nuestra Señora de Guadalupe, pidió a los fieles sumarse en la petición a la Virgen de Guadalupe para que nos conceda integrarnos, fortalecernos y llenarnos de alegría en nuestra Diócesis con la esperanza de crecer en la fe y -iluminados por la Palabra de nuestro Señor- alcancemos la creación del III Plan Diocesano de Pastoral.

 

“Ante María Santísima, nuestra Madre, le pedimos presente nuestros ruegos y súplicas, proyectos y  anhelos, bendiciendo a nuestras familias. Que bendiga a quienes no pudieron venir, a los que no les alcanzó para el pasaje porque hay una realidad difícil de economía y a quienes ofrecen su sacrificio y sentido de peregrinos”.

 

La Diócesis de Orizaba, llena de gozo y filial amor, viene a postrarse a los pies de la imagen bendita de Santa María de Guadalupe, la Madre del verdadero Dios por quien se vive.

 

Sentimos de manera más cercana la sencillez del amor y de la ternura maternal de María, quien se presenta ante Juan Diego como una sencilla muchacha indígena, una mujer del pueblo, que viene a nuestras tierras, que habla nuestra lengua, el náhuatl.

 

Por cierto, los cantos en Náhuatl y música de la banda “Santa Cecilia”, de Ixhuatlancillo, amenizaron la Eucaristía en que damos gracias a Dios por los 18 años de la creación de la Diócesis de Orizaba.

 

Ella forja nuestra naciente patria y su identidad mestiza. Ella camina con la Iglesia, con el pueblo de Dios. Desde el Tepeyac, podemos entender mejor por qué los mexicanos decimos que la Virgen de Guadalupe es la Reina de México, indicó en su homilía Monseñor Eduardo Cervantes.



Estar aquí nos anima a hacer más viva su presencia entre nosotros, no solamente teniendo su imagen en nuestras casas, calles, ermitas o centros de trabajo, como lo acabo de decir, sino construyéndole, en el territorio de nuestra diócesis y estado de Veracruz, una casita habitable, una comunidad social fraterna, justa, honesta, respetuosa, llena de paz y misericordia; donde la vida sea sagrada, donde la vida se respete.

 

Matilde De los Santos Parada

Buena Noticia

 


Para saber:

Al estar ante la presencia de nuestra Señora, contemplemos su imagen, que a través de nuestros ojos, penetre hasta nuestro corazón, hasta el fondo de nuestra alma.

 

Hoy es buena oportunidad para darle gracias por tantos beneficios que hemos alcanzado por medio de su maternal intercesión, algunos logros personales, familiares, de trabajo, de relaciones humanas con la gente que nos rodea; así como nuestros logros de crecimiento en la fe personal y comunitaria. “Reconozcamos que no siempre hemos vivido el mandamiento del amor”.

 

Pedimos a María Santísima nos bendiga con la justicia y la paz, y nos ayude a tener imaginación creativa para la caridad, en particular con los enfermos, los pobres, los indígenas y los migrantes. Hoy nos unimos a la oración de nuestros hermanos de Guatemala.

 

 

 

Responsabilidad de los cristianos

 

El Obispo recordó que, los cristianos tenemos una grave responsabilidad en la construcción de la realidad social, tomando un papel activo y responsable, y no de meros espectadores, participando en los ámbitos sociales, políticos, económicos, culturales y educativos.

 

Nos toca  participar en la construcción de una sociedad más justa, equitativa, consiente y participativa. Se trata de transformar la realidad con los criterios de Dios, nuestro referente siempre será el Evangelio.

 

La próxima jornada electoral es una oportunidad para participar activamente en la construcción social.

 

“Participemos en las próximas elecciones con nuestro voto en conciencia, personal, libre, secreto, razonado, acompañado de discernimiento crítico, buscando la opción que pueda propiciar el mayor bien posible para todos y no unos cuantos”.

 

El Obispo propuso analizar quien se compromete realmente a trabajar por la paz, la seguridad, la confianza, la justicia, el respeto a los derechos humanos; por una solidaridad real con pobres y excluidos. Hermanos, seamos responsables de nuestro voto.

 

 

Nuestro proyecto diocesano

 

Ponemos ante la Virgen de Guadalupe, la gran evangelizadora, la actualización de nuestro Tercer Plan Diocesano de Pastoral. Le pedimos que Ella, quien estuvo presente en Pentecostés, nos conceda su intercesión y, tomados de su mano, lleguemos a tener una visión objetiva, analítica y pastoral de los hechos más significativos, con sus luces y sombras, de nuestra realidad diocesana.

 

Que María, Estrella de la nueva evangelización, nos permita iluminar nuestro marco de realidad diocesano con la luz de la Palabra de Dios y el Magisterio y poder tener claridad en los principios que iluminen, orienten y sostenga nuestra acción pastoral. Y, así, con la participación de todos los miembros de la diócesis, podamos llegar a tener un proyecto de pastoral que responda a las necesidades actuales de evangelización en nuestra diócesis, en “sinodalidad” con el proyecto Global de Pastoral de la Conferencia Episcopal Mexicana.

 

 

Mensajes:

 

A los laicos: Volvamos con alegría a nuestras familias después de este encuentro maravilloso con nuestra Madre, volvamos a nuestras actividades cotidianas, volvamos a nuestros hogares y comunidades a seguir viviendo la alegría del Evangelio.

 

Hermanas y hermanos religiosos: Sigamos con alegría a María de Guadalupe en su vida consagrada en favor de la Iglesia que se concreta en nuestra Diócesis de Orizaba y que ustedes dan testimonio de la vida que esperamos. Queridos seminaristas, sigan implorando a María para continuar con decisión dando respuesta y trabajando el discerniendo el llamado que han escuchado; y sigan entusiasmados en su proceso de formación.

 

A los sacerdotes: ¡Ánimo! Vale la pena nuestra consagración, vale la pena nuestra oración, vale la pena servir a Jesús. Alentados por Nuestra Madre Santísima, sigamos impulsando la evangelización en las comunidades donde el Señor nos ha pedido realizar nuestro ministerio, configurándonos cada día con el Señor Jesús, el Buen Pastor.

 

 

Monseñor Eduardo Cervantes invitó a que, juntos invoquemos a nuestra Madre Santísima poniendo nuestras alegría y penas, oremos por los enfermos, pobres y necesitados, pongamos nuestras necesidades familiares y de comunidad, principalmente de paz y de justicia.

                                                        

 

 

 

 

                   

 
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