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Que no exista ningún tipo de discriminación: Obispo2018-02-12 13:41:06
Orizaba.- De cara al inicio a la Cuaresma 2018, el Obispo Eduardo Cervantes Merino llamó a comprender que el Señor Jesús quiere a sus discípulos limpios y confiados en su fe; de ahí que pidió limpiar el corazón, mirar de manera humilde y sencilla la enfermedad física y del alma. Que se vea que hemos sido tocados por Jesús y decir como el leproso: “Señor sáname… no quiero recaer”.
 
A la luz del Evangelio de este domingo que antecede a la Cuaresma, en donde el leproso se acerca con sencillez y humildad, pero con fe diciendo: “Señor, si tú quieres, puedes curarme”, Monseñor pidió reconocer la enfermedad, debilidad y límites a los que el Señor no va a ser indiferente y  podremos tener actitudes de compasión con los demás.

Que ningún tipo de discriminación ocurra  entre nosotros  por raza, religión o por opciones de vida  diferentes a las nuestras; puede ser que no estemos de acuerdo con lo que otros piensan, pero eso no significa que se les rechace, se les juzgue o margine, puntualizó.


El Señor viene a tocar profundamente el corazón, las llagas que impiden la auténtica felicidad  y no vamos a empezar a ser felices por metas logradas en lo económico y profesional, para el cristiano debe ser mas allá.


Que como discípulos nos descubramos igual que este hombre citado en la Sagrada Escritura, con nuestras propias lepras de dolor, hay que reconocer la enfermedad física sin autodiagnosticarse o automedicarse. “Acéptate, igual que el leproso, que andas mal a veces en lo físico, a veces hay otro tipo de leprosos en la familia, en el barrio y hasta en grupos parroquiales, personas que están solas, aislados que a veces no se integran por su carácter  y te aíslan o bien menosprecian a las personas por su condición  física y su origen étnico”.


Hacer nuestras las necesidades del otro es un modo de  presentar esta alegría de Dios que salva, sana y libera o integra otra vez a la comunidad, porque el Señor no margina ni  juzga a la primera, Él valora a la persona, lo mismo que tenemos que hacer nosotros sus discípulos, indicó en su homilía.


El llamado es que ante la propia enfermedad de ambición, resentimiento a veces la lepra de coraje, envidia, de competencia malsana con los demás, es necesario reconocer que esto no hace feliz, sino que es una serie de enfermedades que dañan no sólo a quien padece este mal, sino a todo su alrededor.


“Tenemos que dejarnos tocar por el Señor Jesús, la repuesta será la misma que le dijo al leproso: Sí quieres, sana”.


Matilde De los Santos Parada

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