Muy estimados en Cristo:
Con el agradecimiento de mi parte porque nos hacen el favor de visitarnos en nuestra página y muchos de ustedes hasta de dialogar con nuestros comunicadores, que también a ellos les agradezco infinitamente por su constante trabajo de mantenernos al tanto de los principales acontecimientos de nuestra diócesis.
Hoy quiero de manera especial agradecerles a ustedes el que durante este año que el Papa Benedicto XVI destinó para orar por los sacerdotes, han tenido la caridad de tenernos presentes y rogarle al Señor, Nuestro Dios, que nos ayude, que nos de fortaleza, entrega, constancia y fidelidad a nuestras promesas.
Ha coincidido, este año, con noticias desagradables que lastiman a todos, principalmente a ustedes hermanos laicos, que esperan de nosotros buen ejemplo, testimonio evangélico, buenos consejos, ser pastores comprensivos; y sobre todo intachables en nuestro comportamiento como padres, como amigos, como maestros de la fe.
La situación lamentable a nivel de toda la Iglesia nos ha motivado a los sacerdotes a esforzarnos en ser mejores, cumplir con nuestra formación permanente, que todos necesitamos, intensificar la oración, mejorar el trato que ustedes se merecen, estar siempre disponibles y desde luego pedirles perdón por los malos ejemplos que no pocas veces les damos.
Les agradezco que sigan pidiendo por los sacerdotes, para que haya muchas vocaciones, para que lo sacerdotes que ya estamos ordenados cumplamos bien con nuestras responsabilidades, para que a los sacerdotes mayores y a los enfermos el Señor les dé paciencia y salud; y a todos nosotros que nunca nos falte la alegría de vivir como hermanos.
Saludos para todos y que Dios los bendiga siempre. Me encomiendo a su oración. Felices fiestas de la Dedicación de la Catedral.
+ Marcelino